"Durante mi primer año en la Universidad de California del Sur me hallaba yo dictando un curso. Hoy un hecho me sorprende, que me imagino ustedes tambien habrán experimentado: se reciben vibraciones por parte del público.
Ciertas cosas suceden entre uno y el público si se habla con sentimiento.Sería maravilloso tener siempre grupos pocos numerosos para sentarnos, conversar de veras y relacionarnos, en vez de reuniones multitudinarias. No obstante, entre los espectadores siempre hay algunos rostros que sobresalen, ciertos cuerpos que vibran. Llegan hasta uno y uno llega a ellos. De tanto en tanto cuando necesitamos apoyo, los miramos fijamente y recibimos una sonrisa que dice: "Sigue, hombre, que lo estás haciendo bien". Entonces uno se siente capaz de cualquier cosa.
Bueno, yo tenía una persona así en ese curso, una hermosa jovencita. Siempre se sentaba en la sexta fila y asentía todo el tiempo. Cuando yo decía algo ella musitaba: -¡Oh, sí!, tomaba apuntes y yo pensaba: "Realmente me estoy comunicando, ella está aprendiendo". Entre nosotros está sucediendo algo maravilloso. Ella está aprendiendo".Pero un día dejó de venir. No se me ocurría qué podía haberle pasado y la busqué durante un tiempo. Finalmente le pregunté a la prefecta de mujeres, y ella me dijo: -¿No se enteró?. Esta chica, cuyos trabajos eran absolutamente brillantes, se fue a Pacif Palisades, una zona con altos acantilados que caen al mar estacionó su auto, se bajó, y se tiró desde los acantilados a las rocas de abajo"...........
Esto todavía me afecta y me hace reflexionar: ¿Por qué nos dedicamos a llenar personas de datos, olvidandonos de que son seres humanos?Hace poco Carl Rogers dijo esto mismo con respecto al tema del desaprovechamiento de oportunidades:"Ustedes saben que yo no creo que nadie haya enseñado jamás nada a otra persona. Yo cuestiono la eficacia de la enseñanza. Lo único que sé es que, si alguien quiere aprender, aprenderá. Quizás un maestro sólo sea una persona que facilita, que coloca cosas delante de la gente y muestra cuán emocionantes y maravillosas son, incitando a probarlas".Eso es lo único que se puede hacer. Nadie puede obligar a otro a probar. Ningún maestro le ha enseñado nada a nadie. El hombre aprende solo. Si tomamos la palabra "educador" que significa guiar, manifestar entusiasmo uno mismo, comprender uno mismo, poner todo el material delante de los demás y decir: "Miren que maravilloso es. Vengan y prueben conmigo".Recuerdo lo que afirmó cierta vez Arntie Mame: "La vida es un banquete y la mayoría, pobres tontos, se están muriendo de hambre"
me incluyo desde un momento y por el momento
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